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Hace más de 21 años nació la Ley Valdés, mecanismo que, si bien no ha resuelto el problema de escasez de recursos para la cultura y las artes, al menos se ha hecho cargo de la necesidad de contar con una legislación especial que permita allegar recursos al sector artístico cultural.
La mayor innovación del proyecto que hoy se discute en el Parlamento, está en la inclusión, como nuevos beneficiarios, de las Pymes de giro cultural (tales como productoras de cine, de teatro, artes visuales o de música).
Dicha modificación apunta a otorgar una nueva posibilidad de inyectar recursos a quienes crean o desarrollan actividades artísticas o culturales, reconociendo y potenciando la formalización, el emprendimiento y gestión de proyectos de este tipo, sin que la legítima ganancia de estos les impida acceder a donaciones culturales.
Me parece un gran avance esta iniciativa, al reconocer que las Pymes culturales como beneficiarias de la ley permitirán que creadores y gestores culturales, dentro de las fuentes de financiamiento de su actividad, no se limiten casi exclusivamente a postular a fondos del Estado.
Dado lo importante de la incorporación de las Pymes en la modificación a la Ley Valdés, resulta preocupante escuchar ciertas voces de algunos medios de prensa que, alejados de las vicisitudes que enfrenta el emprendimiento cultural, llaman a repensar la inclusión como donatarios de empresas comerciales, olvidando que, a lo que se apunta con la incorporación de las Pymes, es que los proyectos que reciban donaciones culturales no necesariamente sean presentados y ejecutados por corporaciones y fundaciones, si no que se fomente y potencie el desarrollo de actividades culturales.
Claramente el beneficiado es el público, que tendrá la posibilidad de acceder a un mayor volumen de creaciones artísticas, por lo tanto, esperamos aprobar con celeridad este proyecto.
Por Pablo Lorenzini, Diputado
Columnas Pymes |